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Marcas Blancas

2, 06 de 2009-11-06 de 2009
Ahora que todos los políticos hablan del final de la crisis (ya se sabe, como empezaron a hablar de ella antes de tiempo, pueden hablar de salidas cuando estamos en medio del agujero), a mí también me gustaría hacer un balance. Que más bien es una apreciación. Deciros que me he fijado en los anuncios que se dedicaban a dar a la imagen de su producto la característica de original o único. Cola Cao, Oreo, Fairy y otro sin fin de marcas querían convencernos de seguir consumiendo y precisamente porque no fabrica para otras marcas.

Al principio me indigne, era lo que faltaba, además del bochorno ajeno que pasaba por ese mensaje de individualismo, querían utilizarlo como mensaje a favor. Para que consumiéramos. Todavía fue peor cuando las cadenas comenzaron a hacer tele promociones asegurando que las manos originales son las que mejor nos van como consumidores. Ni hablar de que los monopolios del alimento y del tabaco se juntan en Philip Morris. Ni del trato que estas y otras asociaciones privadas dan a sus trabajadores en países de producción latifundista. Ni de cómo consiguieron arrendar los mejores terrenos para producir un producto tan especial que no se pueda fabricar para otras marcas.

La impotencia comenzó a sobrecogerme: esto que digo puede ser cierto, pero suena a demagogia. Y sin hechos ni pruebas, hasta como para tildarme de pedante. Pero quiero sugerir una idea que ha sido noticia en el márquetin viral del supermercado: la guerra de precios. Carrefour compara con Mercadona los precios de los productos y claro, siempre sale vencedor el que informa. Por una parte es de agradecer la accesibilidad de dar los precios comparados al consumidor haciendo grande la máxima de “La información es poder”, que esta vez está dirigida al pueblo, que consume.

La OCU informa de su comparativa de precios. [Hazte socio]. Y denota un sesgo por parte de Carrefour a la hora de clasificar los productos y compararlos con Mercadona. Los productos que tiene más baratos la competencia no se señalan. La impresión generalizada es que todos damos por supuesto el supuesto bulo. Que el anuncio viral tiene su mentirijilla para que brille el interés.
Y aquí surge el peligro de esta política, que para cualquier empresario es, además de agresiva, arriesgada. ¿Os imagináis comprar siempre el producto deseado al precio más bajo? Yo especulo, pero suena a bolsa. No digo que por una bolsa de patatas fritas más barato vas a ir a comprarlo a otro establecimiento. Por eso sería interesante al menos conocer esa información.

Por esta misma lógica quiero llegar a la conclusión de que los productos que no fabrican para marcas blancas deberían informarlo. Por la tele, como la advertencia del uso de medicamentos. Incluso en el envoltorio o paquete. Para que ya cada uno en conciencia, supiese si quiere dar un poquito de dinero a ese empresa multimillonaria, proclive al abuso laboral y poco interesado en ayudar a las clases medias o bajas que consumen calidad a través de marcas blancas. Deberian ser productos identificados. Porque no entiendo la competencia en el sector lechero. Debería haber un sistema laboral practico, eficiente y capaz de continuar y renovarse. Lo mismo con el cacao. O con la coca. O con la cola. Esto es lo que he aprendido de la crisis: ¡ANTI-MARCAS BLANCAS IDENTIFICADAS YA!

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Por Egoitz Arrien Urberuaga | Marcas Blancas"># enlace | Comentarios (0) | Referencias (0) | En: El acorazado

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